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Alimentación y nutrición

No todos los bebés son iguales, así que no te sorprendas si lo que más le gusta a tu pequeño es distinto de lo que comen otros bebés. Huggies responde a tus preguntas y te da algunos puntos de reflexión sobre la alimentación de tu bebé.

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Cuidando a un bebé enfermo | Cuando ver al doctor | HUGGIES®

¡Qué te sientas mejor, bebé!

Es difícil saber quien se siente peor cuando se enferma un bebé: el padre o el niño. Pero hay maneras (que te tranquilizarán un poco) de mantener cómodos a los niños. El médico de familia Thomas J. Vento, M.D., en Reisterstown, Maryland responde las preguntas más frecuentas acerca de cómo hacer para que se sienta mejor el bebé - ¡DE UNA!

¿Cuál es la mejor manera de tratar la fiebre del bebé?

Mantén la calma: Una fiebre no es peligrosa – es una indicación de que el cuerpo de tu pequeño está combatiendo una infección.Pero si la fiebre es de 102 grados para arriba, vas a querer bajarla para que tu bebé se sienta mejor. Llama a tu pediatra; el te recomendará darle a tu pequeño Tylenol o Motrin para niños, o sus genéricos equivalentes. (No uses aspirina porque está vinculada a una enfermedad seria que se llama el Síndrome de Reye en los niños). Siempre usa la tapita medidora que viene con el medicamento para estar segura de darle la cantidad apropiada a tu bebé.

¿Está bien darle medicamentos para el resfrió a mi bebé?

El Departamento de Control de Alimentos y Medicamentos de los E.E.U.U. sugiere no darles medicamentos sin receta para la tos o el resfrió a los bebés menores de 2 años, ya que los efectos secundarios son potencialmente peligrosos. "Para una tos, suelo recomendar una cucharadita de miel siempre y cuando el niño tenga al menos 1 año", dice el Dr. Vento. (Nunca debes darles miel a los niños menores de 1 año).

¿Qué puedo hacer si mi bebé está congestionado y tiene problemas para respirar?

Antes que nada, estate tranquila. Tu bebé aún está recibiendo el oxigeno necesario a pesar de la congestión. Los bebés se demoran en aprender que pueden respirar por la boca. Mantén a tu bebé derecho, en su cargador o en su asiento para el carro, para así facilitar la respiración. El Dr. Vento también recomienda darles gotas de agua salina y después sacárselas con un chisguete-aspirador nasal para despejar las fosas nasales. Otras medidas que pueden ayudar: Usa un deshumidificador de aire en el cuarto, sobretodo en la noche, o lleva al bebé al baño lleno de vapor de agua tibia por periodos de 15 minutos.

¿Cuál es la mejor manera de mantener a mi bebé hidratado si ha estado vomitando?

Dale cantidades pequeñas de leche materna o fórmula - usa una cuchara para niños o un cuentagotas limpio. A los bebés mayores de 1 año, ofréceles una paleta helada de jugo de manzana o de Pedialyte. Signos de deshidratación pueden ser: el segregar menos lágrimas cuando el bebé llora, pañales menos mojados y boca más seca de lo normal.

¿Cuáles son las principales señales de que mi bebé necesita ver a un doctor?

  • Respiración dificultosa o rápida (puede que cada vez que respire , las fosas nasales muestren un esfuerzo exagerado y que se le marquen las costillas)
  • Enfermedades frecuentes (tu bebé se vuelve callado, sin fuerzas o pálido; se ve que empeora en lugar de mejorar)
  • Una temperatura rectal de 100.4 grados o más en un bebé de 2 meses o menos; 101 grados o más en un bebé de 3 a 6 meses; y 103 grados o más en un bebé mayor de 6 meses
  • Tu intuición te dice que algo no está bien. Si tu niño se ve muy enfermo y te está poniendo ansiosa, haz la llamada. "Si tienes dudas, haz una cita", dice el Dr. Vento. "Es mejor ver al niño y decirte que todo está bien que suponer que todo está bien cuando, en realidad, puede que no lo esté".

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Destete: seno a mamadera a chupete

"La campaña 'Dar de mamar es lo mejor' (Breast is Best) ha tenido un éxito sorprendente y nunca hubo más cantidad de mamás amamantando a sus bebés", afirma el Dr. Daniel Brennan del Hospital Infantil Santa Barbara Cottage. "Los bebés se benefician de recibir anticuerpos que ayudan a luchar contra los gérmenes de la leche de mamá, de manera que incluso el amamantamiento de 'tiempo parcial' puede ser beneficioso".

Conociendo todas las ventajas que el amamantamiento puede conllevar, puede que sea aún más difícil romper el lazo. Pero anímate. "El destete es una parte natural de una relación de amamantamiento", afirma Stacey H. Rubin, MN, APRN, IBCLC. "El destete es un proceso que comienza cuando un bebé empieza a comer alimentos sólidos que complementan la leche materna en la dieta del bebé".

Separarse del amamantamiento

Hacer un plan para el destete varía de un bebé a otro. La respuesta simple del Dr. Brennan es: "Amamanta todo lo que puedas". ¿Buscas un cronograma más definido? De acuerdo con el Hospital Infantil UCSF, la regla es que si amamantas por más de nueve meses, pasa directo a un vaso; si amamantas menos de eso o no amamantas, cambia a una mamadera antes que a un vaso.

¿Lista para despedirte del amamantamiento? El Dr. Brennan comparte: "Mi experiencia es que la mayoría de los bebés se destetan a sí mismos a lo largo del tiempo, dado que aumenta su interés en los alimentos sólidos. Generalmente, recomiendo que una mamá que necesite destetar antes de que su bebé comience el destete por sí solo debe intentar eliminar un amamantamiento a la vez, tomar su horario de amamantamiento menos preferido y ofrecer al bebé una mamadera o alimentos sólidos".

Recuerda que la palabra clave en el destete es gradual; hacerlo a un ritmo que sea lo menos perjudicial posible y lo más beneficioso emocionalmente para ti y tu bebé hará que, en última instancia, tengas mayor éxito al reducir la dependencia del amamantamiento.

Adiós chupete

El debate sobre el chupete está claramente definido. Algunos dicen que los chupetes se deben evitar a toda costa, mientras otros celebran su capacidad para tranquilizar. Si tú eres uno de los padres que decidió atarse al chupete, saber cuándo terminar eventualmente el uso del chupete debe ser parte del plan.

Los expertos afirman que los chupetes que se usan con niños mayores de determinada edad pueden demorar el desarrollo del habla e interferir con la alineación de los dientes. Pero, con equilibrio entre el tiempo con y sin chupete, la decisión de usar un chupete es de los padres.

Cuando los bebés que adoran el chupete alcanzan el año, la forma ideal de romper el lazo con el chupete es sincronizarlo con un mayor uso de un vaso, pero todos los niños pequeños son diferentes. Si puedes apuntar a deshacerte del chupete alrededor del año, y antes de los cuatro años, es posible que evites cualquier problema de desarrollo dental, lo cual puede suceder alrededor de los cinco años si el chupete todavía está en juego.

¿Es más fácil decirlo que hacerlo? Si alguna vez conociste a un niño pequeño que adore a su chupete, sabrás que hará falta más que un plan para separarlo del chupete. Un método exitoso ha sido limitar el chupete a la hora de dormir, o sólo a determinados lugares, como la cuna. Eventualmente, la dependencia del chupete será algo del pasado, si tienes suerte. Es posible que los padres de niños pequeños a quienes se les dificulta despedirse del chupete tengan que ser creativos, desde que llegue el "hada del chupete" y se lleve el chupete una noche y deje un premio, hasta recompensar a su pequeño cada vez que se anime a salir sin uno.

Despido de la mamadera

Ya sea que decidas saltear la mamadera al destetar o realizar una lenta transición de la mamadera al vaso, despedirse de la mamadera es más difícil para unos niños pequeños que para otros. Quitarle la mamadera a tu princesa es importante porque, si esto se demora, afecta negativamente la salud de los dientes, interfiere con la ingesta de otros alimentos y puede afectar sus hábitos alimenticios durante estos años de crecimiento vitales.

De acuerdo con el Hospital Infantil UCSF, un bebé está listo para un vaso cuando puede sentarse por sí solo, comer con una cuchara, tiene una rutina durante las comidas y muestra interés en los alimentos sólidos. Esto se puede producir a los seis meses o entre los 12 y los 18 meses, según qué método elija. Ya sea que elija el camino directo desde el amamantamiento o elija pasar del seno a la mamadera, el objetivo es que su chiquito beba de un vaso.

El proceso de dejar el seno, el chupete o la mamadera es una evolución tanto emocional como del desarrollo. Recuerde dar pequeños pasos al enseñarle a su hijo acerca de la próxima etapa de su crecimiento; no hace falta que ni el bebé ni los padres se apresuren. Incluso cuando el proceso de dejar es difícil, lo ayuda a crecer para ser un niño pequeño más independiente. Antes de que lo sepa, ¡estará pasando al siguiente emocionante hito!

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Tire las galletas. Es el momento de masticar cosas saludables.

Para el momento en el cual un niño cumple uno o dos años, probablemente esté bastante preparado para explorar el mundo. Esto significa caminar por primera vez, mostrar nuevos sentimientos y emociones o diversificarse a la hora de las comidas.

Como las preferencias por los alimentos se establecen tempranamente, éste es un excelente momento para aprovecharse de ese sentido de "exploración", presentándole a tu hijo una amplia variedad de opciones de refrigerios, comidas y bebidas. Para asegurarte de que tu hijo come una dieta equilibrada y saludable, comienza por aplicar las mismas pautas básicas que utilizas para tu propia alimentación saludable a las comidas y los refrigerios de tu hijo.

Específicamente, esto significa comer panes, cereales, arroz y pastas; frutas y verduras; productos lácteos; carne, pescado, pollo y fuentes de proteínas vegetarianas, como porotos y legumbres; y formas de grasa saludables de manera equilibrada.

La panera. En la categoría del pan y los cereales, busca alimentos que quepan en la mano de tu hijo (también conocidos como comidas para picar), y que son lo suficientemente blandos para que los coman sin riesgo de asfixiarse. Algunos buenos ejemplos incluyen las pastas de trigo entero, las galletas blandas de trigo entero, las rosquillas o el pan de trigo entero, el cereal cocido para el desayuno, como la avena o el arroz cocido.

El cesto para hortalizas. En lo que respecta a las verduras, las verduras cocidas suelen ser más seguras para los niños que las verduras crudas porque son más blandas. Puedes preparar verduras enlatadas, congeladas o frescas. Intenta alimentar a tu hijo con tantos colores diferentes como sea posible, un concepto fomentado por la campaña 5 por día. Esto significa elegir alimentos de los cinco colores: amarillo/naranja, rojo, azul/púrpura, verde y blanco. Algunos ejemplos incluyen batata y maíz en la categoría amarillo/naranja, remolacha en la categoría rojo, berenjena en la categoría azul/púrpura, porotos verdes o arvejas en la categoría verde y coliflor en la categoría blanco.

La frutera. La mayoría de los niños pequeños aman las frutas y aquí las posibilidades son infinitas, según la estación y/o lo que está disponible en el supermercado. Si tienes tiempo para cortar y preparar las frutas frescas, prueba las frutillas, los melones, la piña o las uvas cortadas. Si compras frutas empaquetadas, prueba las porciones individuales de salsa de manzana, que ahora están disponibles en una amplia variedad de sabores. A la mayoría de los niños les encanta la sandía en los cálidos días del verano cuando tienen sed, el 100% de los jugos de fruta son una buena opción. Sé consciente de no permitir que tu hijo se llene de jugo, y recuerda que la fruta entera es una mejor opción nutricional que el jugo.

La caja de productos lácteos. Los productos lácteos son una buena fuente de calcio y los niños de 1 a 3 años necesitan 500 mg de calcio por día, según la Asociación Médica Estadounidense. Las buenas opciones incluyen el queso, el yogurt, la leche o incluso el queso de campo. Muchos tipos de queso y yogurt ahora están disponibles en porciones individuales, ya sea bastoncitos de queso o botellitas de yogurt. Aunque éstos pueden costar más que comprar grandes recipientes del producto, ¡la táctica con frecuencia puede trabajar a tu favor! Otras fuentes de calcio no lácteas aptas para niños incluyen el tofu, el salmón o las bebidas fortificadas con calcio, como el jugo de naranja.

Opciones de proteínas. Las buenas fuentes de proteínas para los niños incluyen la carne magra, el pollo, el pavo, el pescado, los huevos, el tofu o los porotos cocidos. Si tu hijo parece asustado de los porotos o las lentejas, intenta prepararlas en sopa o chile. Aunque el pancho ocasional o el sándwich de mortadela probablemente no lastimarán a tu hijo, haz todo lo posible para mantenerte alejada de los alimentos con preservantes adicionales, sal o químicos.

Todo sobre la grasa. Hasta los dos años, los niños necesitan mucha grasa en su dieta para asegurar el desarrollo adecuado del cerebro. (Esto explica por qué aproximadamente la mitad de las calorías de la leche materna y maternizada vienen de la grasa.) Hasta los dos años, los niños necesitan aproximadamente el 30 por ciento de las calorías de la grasa, según la Asociación Médica Estadounidense. Esto puede significar un cambio de leche entera a leche descremada, la preparación de cortes de carne o pollo más magros, o la cocción de los alimentos al vapor, al horno o a la parrilla.

El frasco de galletas. Los dulces ocasionales están bien, pero si tu hijo come golosinas, galletas o postres habitualmente, esto puede obstaculizar su gusto de alimentos más sanos.

Si tienes dudas con respecto a la nutrición de tu hijo, asegúrate de consultar al pediatra o a otro profesional médico para obtener un asesoramiento experto.

De: Barbara C. Bourassa

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Respaldo de brazos y espalda. Antes de amamantar, asegúrate de estar sentada cómodamente y de que tu espalda, tus pies y tus brazos tengan buen respaldo. Usa un cojín para amamantar u otra almohada firme y gruesa para ayudar a soportar el peso del bebé. Al principio, parecerá muy liviano, pero después de 20 minutos ¡se sentirá mucho más pesado!

Respaldo de brazos y espalda. Antes de amamantar, asegúrate de estar sentada cómodamente y de que tu espalda, tus pies y tus brazos tengan buen respaldo. Usa un cojín para amamantar u otra almohada firme y gruesa para ayudar a soportar el peso del bebé. Al principio, parecerá muy liviano, pero después de 20 minutos ¡se sentirá mucho más pesado!

Haz el emparedado de pezón. Comprime toda la parte oscura de tu pezón con el pulgar en la parte de arriba y los dedos debajo. Hazle cosquillas al bebé en la boca con tu pezón para que su boca se abra por reflejo y, luego, pon todo el emparedado de pezón lo más dentro de su boca que puedas. El objetivo es poner la parte “rociadora” de tu pezón en la parte trasera de su lengua. Sabrás que estás bien ubicada cuando la boca del bebé se selle fuertemente alrededor de casi toda la parte oscura de tu pezón.

Tómate tu tiempo. Las primeras semanas no puedes amamantar con demasiada frecuencia ni durante demasiado tiempo. Deja que tu bebé se alimente cuando lo desea y durante el tiempo que desee de cada lado. Un recién nacido puede necesitar hasta 30 minutos por lado para satisfacerse y, probablemente, necesite alimentarse cada una a tres horas. Una vez que tu bebé y tú se acostumbren, las comidas comenzarán a acelerarse y separarse naturalmente.

Cuenta pañales. No hay una forma simple de saber, exactamente, cuánta leche bebe un bebé que es amamantado, pero sabrás que tu bebé está bebiendo suficiente si ves que su mandíbula se mueve y lo escuchas tragar; si produce, al menos, seis pañales mojados cada 24 horas; y si está ganando peso a un ritmo de, al menos, media onza por día.

Sandy y Marcie Jones son las autoras de Great Expectations: Baby’s First Year (Grandes expectativas: el primer año del bebé). Pide tu copia a Barnes & Noble.    

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Refrigerios saludables que los pequeños adoran

Odio ser el policía de la comida en mi casa. Ahora que mi pequeño opina sobre comida, la batalla sobre los refrigerios ha comenzado. Yo ofrezco manzanas, pero él quiere papas fritas. Sugiero agua, él quiere jugo. Preparo una mezcla sabrosa de almendras, pasas de uva y arándanos, y él quiere comer la mezcla Chex. ¡Es desgastante!

Según la nutricionista matriculada, Jennifer Haas, Maestría en Ciencias., Nutricionista Matriculada de Nova Medical & Urgent Care Center, Inc., la práctica de atención primaria más grande de Loudoun County, Virginia, los refrigerios son esenciales para mantener activo el metabolismo de tu pequeño durante todo el día. Esto garantizará que el cuerpo de tu hijo esté quemando calorías constantemente, lo cual es un componente importante del manejo del peso.

"Si tu hijo tiene hambre, permite que coma. Enséñale a escuchar a su cuerpo. Al hacerlo, también le enseñarás a controlar las porciones. Como padre, tú eres una de las mayores influencias en el comportamiento alimenticio de tu hijo", dice la Sra. Haas, quien observa que lo que los niños aprenden durante la niñez y lo que ven que sus padres hacen lo conservarán en sus vidas adultas. "Al enseñarles a comer refrigerios saludables ahora, puedes darles las herramientas para que tomen decisiones importantes sobre su alimentación posteriormente en la vida".

La Sra. Hass ofrece estas sugerencias para refrigerios saludables:

  • En lugar de darles galletas para niños, prueba con pedazos de queso y galletas con granos de trigo enteros.
  • En lugar de papas fritas, dales pochoclo de microondas (sin manteca) o tortilla con salsa común o salsa de porotos.
  • En lugar de refrigerios de frutas, prueba con una barra de frutas congelada.
  • En lugar de bebidas de fruta azucaradas, prueba con licuados de frutas nutritivos.
  • En lugar de cereales azucarados, intenta con tostadas con canela y granos de trigo enteros o bollos de granos de trigo enteros con mantequilla de maní.
  • En lugar de barritas, dales a los niños un pequeño tazón de Trail mix (ten cuidado con la porción).
  • En lugar de helado, prueba con yogur de vainilla con bajo contenido de grasa con miel, frutas y muesli de avena.

Otros refrigerios saludables y fabulosos para los niños incluyen:

  • Pedacitos de manzana con canela o mantequilla de maní.
  • Vegetales frescos, como zanahorias o tomates cherry, con aderezos de bajo contenido graso.
  • Queso en hebras.
  • Huevos duros hervidos
  • Minipizzas
  • Minisándwiches, como jamón y queso o mantequilla de maní y mermelada.

La Sra. Haas también advierte que siempre se debe preguntar al niño lo que quiere. Si se trata de un producto que no es completamente saludable, enséñale a tu hijo a controlar las porciones y acompaña el producto no saludable con un producto saludable. Por ejemplo, si tu hija quiere helado, dale una porción más pequeña y acompáñala con frutas frescas. Además, el hecho de incluir al niño en la preparación de los alimentos, hará que se interese en lo que está comiendo, en última instancia, enseñándole a elegir alimentos más sanos. Además, asegúrate de llevar refrigerios si vas a estar fuera de casa todo el día. De esta manera, ni tú ni tu hijo se sentirán tentados de detenerse y comprar algo alto en calorías y con gran contenido de grasas.

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Domando el dolor de dientes

El primer diente es un hito enorme y extremadamente emocionante —para mamá y papá. Pero para el bebé, no es exactamente divertido. Incluso los pequeños dientes que atraviesan sus encías pueden provocar dolor, de manera que es lógico que pueda estar de mal humor (y, tal vez, gritar un poco).

Mantenlo entretenido

Haz que tu chiquito se olvide del dolor. Llévalo a un lugar nuevo —como el zoológico o una clase de música. Léele un fantástico libro de cartón de bebés colorido o sólo llévalo a explorar al parque.

Asegúrate de que esté descansando bien

Un bebé que siente dolor sólo estará más molesto si no está durmiendo bien. Si no puede dormir bien debido al dolor, puede que sea hora de intentar algunos tratamientos médicos.

Tratamientos medicinales

Antes de intentar darle medicamentos a tu bebé (naturales o convencionales), habla con su pediatra acerca de tus opciones que, por lo general, incluyen algunas como las siguientes:

  • Tabletas de dentición homeopáticas: Ten en cuenta que la mayoría contiene pequeñas cantidades de azúcar, de manera que es importante limpiarle las encías a tu bebé.
  • Baby Advil, MOTRIN o TYLENOL: Puede que esta sea la mejor forma de ayudar a tu bebé a que descanse un poco si el dolor de la dentición lo mantiene despierto. Guarda este tipo de medicina para cuando el dolor impide que tu bebé realice sus actividades regulares porque no quieres darle demasiados medicamentos de venta libre a tu bebé (siempre pregúntale a tu proveedor de atención médica antes de darle cualquier medicamento).
  • Gel de dentición: Yo probé algo como Baby Orajel con mi hijo cuando atravesaba el período de dentición y no pareció ayudarlo, pero con tu bebé podría ser diferente. Recuerda que los geles de dentición provocan muchísima saliva adicional, así que debes estar preparada con una toalla o el mentón de tu bebé se puede irritar debido al exceso de humedad.

Nunca le pongas alcohol en las encías a tu bebé. Este es un remedio antiguo, es cierto, pero cuando esto era común, no teníamos idea de cuán malo era el alcohol. El alcohol en cualquier forma nunca es seguro para tu bebé.

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Un mordisco para minimizar el colapso molar

Generalmente, puedes esperar que los primeros molares de tu bebé aparezcan alrededor de los 10 a 16 meses. También puedes esperar un poco de molestia —tal vez, mucha— para tu bebé a medida que empujan para atravesar las encías —¡ay!

Los molares grandes y sin punta pueden ser brutales para tu bebé y, por supuesto, para ti también al ver a tu chiquito con dolor. Gerber tiene algunos buenos consejos. Sigue leyendo y descubre las claves principales de los molares del bebé para ayudar a calmar el dolor para todos los involucrados:

  • Aplica presión a la encía afectada con el dedo; si frotas la encía firmemente, podría calmarlo.
  • Morder algo frío —un anillo de dentición relleno con gel o un banana congelada— puede ayudar.
  • Vasos o botellas de agua helada pueden hacerlo sentir mejor.
  • Colócale gel de dentición a lo largo de la línea de las encías para aliviar el dolor.
  • Comer cosas suaves —salsa de manzana o frutas pisadas— debería aliviar algunos malestares.

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Consumidores selectivos

La guerra diaria

La mera presencia de las arvejas produce un concurso de gritos de parte de Abbie, la hija de cinco años de Ann, que de lo contrario se comporta bien.

"Lo he intentado todo para que coma por lo menos un bocado. Hay sólo algunas pocas cosas que le gustan y no son muy nutritivas", dice Ann.

Ésta es una escena demasiado familiar. En algún momento de nuestras vidas, probablemente todos hayamos sido consumidores selectivos — negándonos a comer nada más que tostadas para el desayuno, el almuerzo y la cena. Eso frustraba a nuestros padres. ¿Cómo íbamos a obtener todos los minerales y las vitaminas que necesitaban nuestros cuerpos en crecimiento?

Entonces, ¿qué hace el padre de un niño que aún no comenzó la escuela y se niega a comer frutas o verduras afirmando que el único alimento que no es "grotesco" son los sándwiches de mantequilla de maní? ¿Se los fuerza o soborna para que terminen lo que tienen en el plato? ¿Cómo se evita una pelea por alimentos con un niño de cinco años?

La mayoría de los expertos están de acuerdo en que no vale la pena desplegar la artillería para lograr que tus hijos coman lo que crees que deberían comer. Aquí tienes algunos consejos para mantener la paz en la mesa a la hora de la comida.

Permite que tu hijo te vea comiendo alimentos saludables

Jeffrey Hampl, un dietista matriculado y orador de la Asociación Dietética Estadounidense, cree que la solución es que los padres mantengan los alimentos "no deseados" fuera de la casa en primer lugar.

"Practica lo que dices y establece un buen ejemplo en lo que respecta a las comidas saludables", recomienda.

Admite que está bien que a tu hijo no le guste algo

La espinaca no les gusta a todos, incluidos los adultos. Pero necesitas encontrar un equivalente nutritivo que tu hijo desee comer. "Los padres están en la posición adecuada para comprar y preparar comidas saludables. Si tu hijo no quiere comer, respeta esa opción, pero no les presentes la comida chatarra como una alternativa", dice Hampl, que también es profesor asistente en el Departamento de Nutrición de la Universidad del Estado de Arizona.

Cumplir con los requisitos nutricionales es más fácil para los niños de lo que muchos padres creen. Si no comen verduras, las frutas tienen una cantidad similar de fibras y vitaminas. Si no toman leche, ofréceles yogurt, queso o brócoli.

Continúa introduciendo alimentos nuevos

Coloca porciones de uno o dos bocados del alimento nuevo en el plato de tu hijo, junto con alimentos más familiares, en cada comida. No hagas comentarios acerca de si comen el nuevo alimento o no. Después de varios intentos, es posible que el alimento no les resulte tan nuevo y decidan probarlo.

"Yo alentaría suavemente a tu hijo a probar algo en lugar de pelear por ello. Si no quiere, que así sea. A medida que crezcan, desarrollarán sus propios gustos. Los gustos cambian con el paso del tiempo", afirma Lawrence Balter, psicólogo infantil, profesor de psicología aplicada en la Universidad de Nueva York University y editor de Parenthood in America: An Encyclopedia (La paternidad en los Estados Unidos: una enciclopedia).

No lo fuerces

No fuerces a tu hijo a terminar su plato, estará allí sentado seis horas más tarde.

"Los padres no deben obligar a sus hijos a terminar lo que tienen en el plato. El tiempo en la mesa depende de la edad y las circunstancias: los niños que recién comienzan a caminar pueden comer en un minuto y luego irse a correr y jugar. No es buena idea crear luchas de poder a la hora de comer. Si un niño realmente no quiere comer algo, no tiene sentido crear un gran alboroto al respecto. Si no tiene hambre ahora, pero desea comer en un momento inconveniente más tarde, dale algo rápido y nutritivo", enuncia Balter.

Si te preocupa el hecho de que tus hijos no estén obteniendo los nutrientes necesarios, en su mayor parte no tienes que preocuparte. "La 'preferencia por un solo alimento' suele durar de 10 días a dos semanas. Realiza un seguimiento de lo que come tu hijo durante algunas semanas y probablemente verás que no le falta ningún nutriente a largo plazo", asegura Hampl.

"Nadie sabe realmente por qué se limitan algunos niños. Por lo general, suele pasar con los niños en edad preescolar. Una razón probable es que les guste la monotonía porque es reconfortante", opina Balter.

Descarte cualquier problema médico

El hecho de que sea un consumidor selectivo cuando es pequeño no implica que el niño deba desarrollar trastornos alimenticios como bulimia y anorexia más adelante. "Casi todos los niños tienen etapas de consumidores selectivos. Es una parte normal del desarrollo", afirma Hampl.

Pero los padres deben prestar atención a algunos signos de advertencia de que los hábitos alimenticios de un niño son peligrosos. Si un niño no es activo física o socialmente o si no come nada en absoluto, los padres deben preocuparse. Confía en tus instintos. Y realiza controles regulares con un médico para asegurarte de que tu hijo esté creciendo con normalidad.

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Los primeros sabores pueden durar una vida

Investigadores del Monell Chemical Senses Center de Philadelphia informan que las experiencias de alimentación durante los primeros siete meses de vida pueden contribuir a determinar los alimentos que gustarán y no gustarán.

"Esta investigación puede ayudarnos a entender los factores tempranos relacionados con las preferencias alimentarias de los humanos y la elección dietaria, un área con muchas repercusiones importantes en la salud. Podemos explorar estas influencias tempranas sistemáticamente estudiando bebés que son amamantados, así como bebés cuyos padres decidieron alimentarlos con leche maternizada", explica la autora principal del estudio, Julie Mennella, PhD.

Como parte de un programa de investigación que tiene el objetivo de comprender la base subyacente de las diferencias alimentarias individuales, los investigadores de Monell compararon las preferencias de sabor de los bebés alimentados con mamadera con dos tipos diferentes de leche maternizada para bebés disponibles comercialmente. Una era leche maternizada estándar hecha a base de leche.

La segunda leche maternizada se llama hidrolizado de proteínas porque las proteínas son "digeridas previamente" para ayudar a los bebés a absorberlas con mayor facilidad. Las dos leches son similares en cuanto a nutrición, pero tienen una marcada diferencia respecto del sabor: Las leches maternizadas hechas a base de leche se describen como insípidas y parecidas el cereal, mientras que las hidrolizadas saben muy mal para la mayoría de los adultos —amargas y agrias con un regusto horrible.

En el estudio, publicado en la edición de abril de 2004 de la revista Pediatrics (Pediatría), se alimentó a 53 bebés con una de las dos leches maternizadas durante siete meses. A partir de las dos semanas de edad, aproximadamente, se alimentó a un grupo sólo con la leche maternizada estándar mientras el segundo grupo recibió sólo la leche hidrolizada. Dos grupos adicionales combinaron tres meses de alimentación con leche hidrolizada, a partir de diferentes momentos, con cuatro meses de leche estándar.

Dado que los bebés aceptan la leche hidrolizada fácilmente durante los primeros cuatro meses de vida, todos los bebés estaban satisfechos independientemente de la leche maternizada que se les diera.

Al final del período de exposición, todos los bebés recibieron la oportunidad de ser alimentados con los dos tipos de leches maternizadas. La conducta de los bebés y la cantidad que bebían dependía de la leche maternizada que se les había dado durante los siete meses anteriores. Los bebés de siete meses que nunca habían recibido leche hidrolizada la rechazaban fuertemente. En cambio, los bebés acostumbrados a la leche maternizada parecían relajados y felices mientras se los alimentaba y bebían más de la leche hidrolizada.

Mennella observa: "A menudo, es difícil para los padres darles estas leches maternizadas a sus bebés porque piensan que saben mal. Estos hallazgos revelan que si se alimenta al bebé con esta leche a los tres meses de edad, el bebé aprende a que el sabor le guste".

Estas influencias tempranas continúan formando las preferencias de sabor durante la infancia —y, tal vez, más tiempo. En estudios anteriores del laboratorio de Mennella, los niños de cuatro a cinco años que fueron alimentados con hidrolizados durante la primera infancia aceptaban mejor el sabor y el aroma agrio —cualidades sensoriales asociadas con estas leches maternizadas— que los niños alimentados con otras leches.

Los hallazgos actuales complementan el programa de investigación a largo plazo de Mennella y su coautor Beauchamp respecto de cómo los bebés en edad de amamantamiento aprenden acerca de los sabores. Dado que la leche materna transmite el sabor de las dietas de las madres a los bebés en período de lactancia, los bebés amamantados están expuestos a experiencias de sabor durante este período. Los investigadores de Monell sugieren que esta exposición temprana natural al sabor sirve para establecer sabores de la dieta de la madre —que, en forma subsiguiente, se alimentarán al niño que crezca— como aceptables y preferidos.

Mennella comenta algunas de las repercusiones: "Dado que sabemos que las preferencias de sabor establecidas temprano en la vida se mantienen hasta la niñez, los hábitos alimentarios de los niños que crecen pueden comenzar a establecerse mucho antes de la introducción de los alimentos sólidos".

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Alimentación: tus nuevos alimentos para comer con los dedos

Un gran paso hacia la independencia

Alrededor del momento en que los bebés comienzan a moverse por su cuenta y a recoger cualquier cosa que se encuentre dentro de su alcance, comienzan a mostrar interés en alimentarse solos. Al alimentarse solo, tu bebé da un gran paso hacia la independencia y esto también lo ayuda a aprender la coordinación ojos, manos y boca.



Prepárate para una comida desordenada

Cuando llega el momento de que se alimente solo, querrás alentar los esfuerzos de tu bebé y prepararte para unos meses de comidas desordenadas —con más alimentos en el rostro o en el suelo que en el bebé. Esto está bien y es una etapa que atraviesan todos los padres. ¡Respira profundo y déjalos atacar!



Primero comen con las encías

Los alimentos para comer con los dedos deben ser lo suficiente firmes como para que el bebé pueda recogerlos y sostenerlos, pero lo suficientemente suaves como para que pueda comerlos con las encías (y, luego, masticarlos) y tragarlos fácilmente. Puedes darte cuenta si un alimento cocinado tiene la consistencia apropiada para que se alimente solo si se puede atravesar fácilmente con un tenedor. Mantén los pedazos lo suficientemente grandes para que el bebé pueda tomarlos, pero lo suficientemente pequeños para que incluso los pedazos que trague enteros no queden atorados en su garganta.



Luego, mastican

A medida que tu bebé crece y tiene más habilidad para masticar, puedes agregar alimentos que requieran masticar más. Intenta con biscote o tostadas francesas, pequeños pedazos de queso blando o frutas que hayan sido peladas y cortadas en pequeños trozos. El cereal seco es otro alimento favorito para comer con los dedos, pero es demasiado difícil de manejar para los bebés de esta edad. Espera a que tu hijo tenga alrededor de nueve meses antes de ofrecer este bocadillo y, cuando lo hagas, asegúrate de que no tenga azúcar.



Señales de que la comida terminó

Algunos bebés pueden deleitarse al arrojar sus alimentos o dejarlos caer para verlos aterrizar en el suelo. A menudo, los bebés lo hacen hacia el final de la comida, cuando ya han comido suficiente y no tienen hambre. Si esto sucede, simplemente di que la comida terminó, quita al bebé de la silla y pasa a otra actividad menos desordenada. O puede que simplemente prefieras quitar los alimentos de la bandeja de la silla alta y darle a tu bebé un juguete favorito o dos para jugar.



No sólo saludable, sino interesante

Encontrarás otras sugerencias de alimentos que se pueden comer con los dedos en libros de cocina para bebés. Por supuesto que si tienes alguna pregunta acerca de alimentos adecuados, debes preguntarle a tu médico. Tu médico es la mejor fuente de información acerca de la nutrición apropiada para tu bebé.

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¡Lo pediste, lo tienes! Presentamos dos nuevas maneras de obtener tus puntos de Recompensas Huggies® al comprar: el envío de un recibo y la vinculación de una tarjeta de fidelización, exclusivo de Recompensas Huggies®

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¡Hay una manera más rápida de obtener tus Puntos de Recompensas Huggies®! Sube y envía una foto de tu recibo de compra de pañales y toallitas Huggies® para ganar puntos. Además, ¡podrás duplicar los puntos cuando envíes tu primer recibo! 

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