Una comunicación especial con tu bebé
Además de los beneficios visibles que pueden tener para la salud de tu bebé, los masajes son también una manera excelente y casi única de desarrollar otro tipo de relación entre ustedes. La piel es el órgano más extenso y sensible de tu hijo, y él está en un momento en que precisa de estímulos tanto como de sensaciones que le brinden seguridad. Recuerda que, hasta hace poco, su vida se desarrolló en un ámbito seguro y cálido como fue tu panza, y que, por lo tanto, los cambios han sido intensos desde su nacimiento.
Dedicar un espacio cotidiano convertirá a los masajes en un ritual, un momento para desarrollar otro tipo de vínculo físico y emocional a través del contacto. Teniendo en cuenta que tu hijo recién comienza a conocer el mundo, sus formas, colores y sonidos, la comunicación no verbal es fundamental para ello. El contacto con su piel, el dejar que vaya reconociendo tus manos y tu voz (es ideal hablarle, o cantarle suavemente mientras le aplicas los masajes), ayudará a aumentar el contacto afectivo contigo y desarrollar lazos a otro nivel, más profundo.
Es importante que, cuando llegue el momento del masaje, todos tus pensamientos y tus inquietudes del día queden a un lado: este es un espacio muy especial, en el que sólo tu bebé debe ser protagonista. Si tú estás preocupada o nerviosa por algún motivo, él lo percibirá, y en lugar de lograr que fluya una corriente de armonía y tranquilidad entre ustedes, sólo se generará cierto nerviosismo que no los beneficiará a ninguno de los dos.
Los masajes, cuando son hechos con amor y dedicación, tienen muchísimos beneficios para la salud física y emocional de tu hijo: lo ayudan a desarrollar su auto-estima, a encontrar un equilibrio corporal, a controlar su stress. Otra cosa súper importante es que se trata de un ritual que tú y tu pareja pueden compartir, cada uno a su turno. Para estos momentos en que el vínculo entre tu bebé y tú es tan intenso, resulta fundamental que su papá encuentre estas otras maneras de vincularse con el bebé, para no sentirse excluido y poder crear también su propio lazo con él.
Antes de empezar su sesión diaria, también es preciso prestar cierta atención a los deseos y el estado de ánimo de tu bebé. Es probable que algunos días no se encuentre de humor, o lo notes un poco irritado o incómodo al contacto. Si es así, lo mejor es no insistir y buscar una alternativa, como sustituir el masaje por alguna actividad más liviana y que también puedan compartir: puedes cantarle canciones, jugar a algo sencillo...