Parto en casa: ¿es seguro?
La primera pregunta que surge ante la idea de tener un parto en la casa, es la relacionada con la seguridad. Porque si bien para algunas mujeres los hospitales y clínicas presentan un déficit a la hora de dar a la embarazada toda la contención afectiva que necesita, es indudable que son instituciones preparadas y equipadas para resolver cualquier imprevisto que pudiera surgir.
Aquellos que quieran comprender por qué algunas futuras mamás eligen esta opción tienen que comprender que el parto en el domicilio no es algo que se decide a último momento, no es un parto sin atención de profesionales y tampoco todos los casos son iguales. Obviamente, dar a luz en casa propia implica haber visitado al obstetra, haber contado con el control periódico, el aval de los especialistas para hacerlo en el domicilio y la seguridad de contar con la presencia de éstos en el momento del nacimiento.
Según sus defensores, las estadísticas demuestran que, con un cuidado prenatal adecuado y una asistencia cualificada, el parto en casa es una manera de parir tanto o más segura que en el hospital. A veces esta afirmación tropieza con el sentido común que ve en el centro médico la única opción de llegar a un parto con salud. Pero llegado a este punto, es importante quitarle al parto toda posible relación con la enfermedad o con necesidad de intervención quirúrgica. El parto no es una enfermedad.
A comienzos del año 2006 la OMS (Organización Mundial de la Salud) publicó un informe revelador: en Argentina, casi la mitad de los nacimientos en el ámbito privado se producen por cesárea, sin que haya registro de enfermedades previas que justifiquen tan elevado porcentaje. Esto quiere decir que el parto realizado en las instituciones médicas muchas veces resulta tratado excesivamente, con intervenciones innecesarias que complican algo que puede resolverse con naturalidad y responsabilidad.
Como contrapartida, en junio de 2005 la prestigiosa revista científica "British Medical Journal" publicó un estudio realizado en base a más de 5800 partos planificados en el hogar en Estados Unidos y Canadá. Este estudio concluye que, en los partos domiciliarios, se obtienen resultados similares a los de los nacimientos hospitalarios en cuanto a morbi-mortalidad materna y neonatal, con la ventaja de que, en el caso de los partos en domicilios, se requirió un bajísimo porcentaje de intervenciones tales como goteo, episiotomía, fórceps y cesárea en los casos en los que por algún signo de alarma fue necesario el traslado a una institución. Al mismo tiempo, se obtuvo un altísimo índice de satisfacción materna. Los estudios demuestran también que el riesgo de infecciones tanto para la madre como del bebe son menores.
Por otra parte, muchos obstetras continúan sosteniendo que el parto en casa es más riesgoso, además de resultar muy costoso.
Ante una opinión tan dividida, está en cada mujer informarse, conversar con su médico, y junto a su pareja elegir la opción que prefieran.