Si elegiste mandar a tu bebé a la guardería es recomendable que te tomes tu tiempo para visitar varias y evaluar cuál te parece mejor.
Lo primero es pensar si te conviene que esté cerca de tu casa o cerca de tu trabajo. Una vez que tengas resuelto el tema del barrio, entonces puedes examinar las distintas opciones que tienes en la zona que elegiste. Algunos factores muy importantes a tener en cuenta son la seguridad del lugar, la higiene, el máximo de niños por sala, la cantidad de personal por cada salita y su capacitación. Es recomendable que visites las guarderías tú misma para ver los distintos espacios y cómo se organizan.
Puede parecerte una tontería, pero es muy importante la impresión que te da el lugar. Más allá de los temas de seguridad e higiene, si está bien pintado, si se ven dibujos y creaciones de los niños en las paredes, si se ve material de estimulación como equipo de música, cubos y juguetes didácticos entre otras cosas, todo eso dice mucho sobre la institución. No te olvides de que tu hijo pasará allí varias horas al día por lo que tiene que estar cómodo y lo que tú sientas, seguramente él también lo sentirá.
Otro tema importante es el concepto de la guardería. En algunas se concentran más en cuidar y entretener a los niños, en cambio en otras cada actividad responde a un proyecto pedagógico. Para identificar la diferencia lo mejor es que hables con la directora y le pidas que te cuente cómo es un día típico en la guardería: qué cosas hacen y con qué objetivo. Por supuesto, esto también depende mucho de la edad de tu bebé.
Es conveniente preguntar si te mandan un reporte diario, en un cuaderno o una libreta, donde puedas ver lo que hizo tu bebé ese día, cómo se sintió, qué necesidades tuvo. Así tendrás un contacto permanente con quienes lo cuidan y podrán trabajar en equipo. Por ejemplo, si un día tu bebé no comió mucho en la guardería, tú lo vas a saber y podrás reforzar su alimentación en tu casa.