Si después de dar a luz se te empieza a caer mucho el cabello, no te aflijas para nada. Es algo que ocurre a la mayoría de las mujeres que acaban de tener un bebé.
Muchas mamás recientes se bañan, se desenredan el cabello y descubren que unos mechones grandes quedan en el peine y también en el cepillo. Se despiertan por la mañana y encuentran que las sábanas están cubiertas de cabellos. Y, generalmente, entran en pánico. Pero en realidad lo que te está pasando tiene una explicación sencilla.
Los cambios hormonales durante el embarazo afectan al cabello. El aumento de estrógeno que ocurre durante la gestación de tu bebé induce al crecimiento del cabello. Ese es el motivo por el cual las mujeres embarazadas suelen andar con el cabello mucho más atractivo que de costumbre. Brillante, abundante, con movimiento y mucha más onda. Pero como después de dar a luz los niveles de las hormonas se reajustan (de modo que el estrógeno, por caso, vuelve a descender) es absolutamente normal que la caída del cabello sea excesiva después del parto. Básicamente porque estás perdiendo el cabello que no perdiste durante los nueve meses de embarazo.
Si no estás tranquila y te parece que la cantidad de cabello que estás perdiendo es anormal, quizás necesites una buena dosis de vitaminas y minerales. En tal caso, consulta a tu médico que sabrá aconsejarte.