Sin dudas, durante los primeros días de vida, tu bebé necesita más que nada de su mamá. Ella es la primera fuente de ternura y de alimento, no es posible negarlo. Pero también es cierto que la intervención del papá es una parte importantísima de este mecanismo de afecto que se ha puesto en marcha a partir de su nacimiento.
Porque si tu bebé necesita alimento y ternura, la mamá necesita también del mismo alimento para ser capaz de transmitirlo a tu bebé. Una mamá que se siente feliz y cuidada, es capaz de transmitir eso mismo a su hijo. Y aquí llegamos entonces al trabajo del flamante papá: eres el encargado de darle a ella las fuerzas necesarias para ser una madre atenta y plena.
Así como se espera que la mamá esté pendiente de cualquier reclamo de su bebé también en esta etapa resulta importante que tú estés atento a las necesidades de tu pareja. Ella necesita ser atendida con la misma urgencia que tu hijo. Es muy importante que estés pendiente de ella ya que también necesitará sentirse bien y seguramente también querrá unos mimitos y un poco de atención, intentará comunicarte éstas necesidades, pero si no lo consigue, después de un tiempo dejará de hacerlo. Sin embargo, eso no significa que la causa de su angustia se haya evaporado.
Puede parecer complicado pero no lo es: simplemente, ella está más sensible que nunca. Con atención y consideración la ayudarás a superar esta angustia natural de toda madre reciente.