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Cambiando todos los días

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¿Cuándo, cuándo llegará el bebé?

Los zapatos no te entran y hace semanas que no duermes bien. Además, estás ansiosa por tener al bebé. Te decimos cómo no desalentarte y disfrutar la recta final.
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Ya van casi nueve meses y el glamour se ha terminado oficialmente. Te duele la espalda, los pies y hace semanas que no duermes una noche completa, ¡es hora de que esto se termine!

Lamentablemente, tu bebé tiene sus propios planes y pueden no ser lo que tenías en mente (por ejemplo, tu fecha de parto puede pasar sin ninguna contracción). Mientras tanto, ya estás más que cansada de los pantalones para embarazadas, de que los extraños te toquen y del recordatorio constante de: "¡Vaya, te estás poniendo GORDA!"

Es muy difícil no sentirte frustrada, incómoda e inquieta durante los últimos días del embarazo. No te desanimes, porque tenemos algunos consejos para relajarte antes del gran día. ¡Relájate, pon los pies (hinchados) en algo y lee!

Distracciones divertidas

Muévete, nena. Hacer ejercicio puede parecer lo último que quieras hacer, pero con la autorización de tu médico, inténtalo. Los movimientos correctos pueden aumentar tu flexibilidad, fortaleza, circulación y te ayudarán a prepararte para el parto. Prueba con yoga para embarazadas; es bueno para reducir la hinchazón, el dolor de espalda y de piernas, y el insomnio además de ser una práctica relajante (asegúrate de buscar una profesora que tenga una idea acabada del embarazo y sepa las posiciones que deben evitarse). Si te sientes especialmente limitada a la altura del diafragma (la panza te aplasta los pulmones), pasa unos minutos en cuatro patas, respira profundo, el peso del bebé va a bajar y te permitirá descansar de la presión.

Date un masaje en los pies. O en la espalda o un tratamiento corporal. Visita a un masajista local especializado en masajes prenatales para una experiencia maravillosamente relajante. Hecho correctamente, el masaje puede aliviar las áreas doloridas, relajar los músculos tensos y hacerte sentir bien en general. Los masajistas a menudo ofrecen camillas con huecos para la panza o te hacen acostar de costado con una almohada de apoyo.

Cuídate. Probablemente ya pasaste el punto en el que puedes alcanzar tus pies para hacerte la pedicuría entonces, ¿por qué no visitar el salón de belleza para un servicio profesional? Si la pedicuría no es lo tuyo, ¿qué tal un fabuloso corte de cabello (quizás algo divertido pero fácil de mantener durante las semanas siguientes) o un para de pendientes que te hagan sonreír? Si te cuesta ser positiva sobre tu apariencia en estos días, date un gusto con un tratamiento de belleza que te haga sentir bien.

Mantenerse productiva

Ocúpate. Minimiza el tiempo que le dedicas a mirar el calendario llenando tu agenda de tareas sencillas. Involúcrate en algo que disfrutes hacer, ya sea un hobby, un proyecto de trabajo o sólo almorzar con amigas, ¡así te concentrarás en algo que no sea tu panza!

Enfrenta tus miedos. Aprovecha este momento para aprender tanto como sea posible acerca del parto y habla con tu sistema se apoyo sobre tus miedos. El miedo puede ralentizar el trabajo de parto y provocar dolor durante el parto en sí, por lo que es importante enfrentar tus preocupaciones con antelación. Infórmate sobre tus opciones y técnicas útiles para ayudarte con las partes del trabajo de parte que más te preocupan.

Prepara la casa. Puede ser difícil de creer, pero ese bebé va a comenzar a moverse por la casa cuando menos te lo esperes. Además de las medidas de seguridad que ya tomaste (como nada de camas blandas y los barrotes de la cuna con menos de 2 3/8 pulgadas de ancho), considera tomar medidas de seguridad adicionales para asegurar la seguridad de tu bebé. Los expertos en seguridad infantil recomiendan, entre otras cosas, retirar las cuerdas de las persianas, guardar bajo llave los productos de limpieza y los medicamentos de la casa e instalar tapas de seguridad en los enchufes.

Cuándo llamar al médico

Nunca debes dudar en contactar a tu médico si notas algo fuera de lo normal en los últimos días del embarazo. Algunos síntomas que justifican una llamada incluyen:

  • Sangrado vaginal, en especial si la sangre es rojo brillante
  • Dolores de cabeza, visión borrosa, hinchazón en los brazos, las manos o la cara o dolor debajo de las costillas
  • Aumento de peso o fiebre repentinos o sin razón aparente
  • Disminución de las deposiciones

Desde luego, notar signos de que estás entrando en trabajo de parto en general es un buen motivo para llamar. Asegúrate de estar bien informada sobre los indicadores de cómo avanza el trabajo de parto, así que siéntete confiada de poder llamar a tu médico en el momento indicado.

Mantenerse optimista

Mantener una actitud positiva puede ser un desafío mientras soportas la incomodidad del tercer trimestre y el creciente deseo (¡Por fin!) de conocer a tu bebé, pero trata de recordar que es sólo una situación temporaria. Pronto, tu mundo estará revolucionado de muchas maneras increíbles, cansadoras y milagrosas. Tómate los últimos días para respirar, conectar contigo misma y disfruta la expectativa.

Un artículo de HUGGIES®

   
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