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Tiempo para mí

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Lo que nadie te dice sobre la vida después del parto

Una vez que los expertos médicos han dicho todo lo que tenían para decir, es el turno de otro tipo de experto: mamá. Esta madre de tres hijos está aquí para hablar acerca de cómo amar tu vida luego de un bebé.
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¡A despertarse!

Cuando imaginas el nacimiento de tu bebé, sabemos que tienes buenas intenciones. Prevés ese momento mágico en que despiertas dulcemente a tu pareja. "Es hora", susurras, salvo que, en tu fantasía, te pareces a Jennifer Aniston cuando su personaje tuvo a su bebé en la temporada final de Friends. Y aún te sigues viendo como Jeniffer Aniston al final de tu fantasía, cuando tomas la mano de tu pareja, les sonríes a los médicos y a las enfermeras en la sala esterilizada y traes a tu bebé al mundo. La fantasía probablemente termina aquí.

Pensamos que es muy dulce.

También pensamos que puedes beneficiarte con una pizca de la realidad y, dado que ya hemos tenido varios niños, te ofrecemos a continuación algunos consejos prácticos para después del parto que eventualmente agradecerás.

Confía en nosotras.

Una hora después del nacimiento del bebé

Una hora después de haber dado a luz, probablemente estarás lista para hacer tu primer viaje posparto a la pelela. (Sí, ahora tendrás que llamarlo "pelela" hasta que tu bebé cumpla 27). El miedo que sentirás en este momento hará que tu ansiedad del trabajo de parto parezca verdaderamente insignificante. Tal vez incluso le ruegues a las enfermeras que te permitan conservar la sonda para siempre.

Pero eventualmente, lo que entra tiene que salir, así que deberás trasladar tu cuerpo flojo desde la cama hasta el baño. Allí te darán una pequeña botella de plástico. Muy probablemente, nadie te explicará para qué sirve esta misteriosa botella, porque eso indicaría un nivel de cuidado y amabilidad que las personas te demostrarán con muy poca frecuencia ahora que eres madre y que ya no estás embarazada.

Pues bien, nosotras estamos aquí para contarte que se trata de una "botella perineal" y se supone que debes llenarla con agua tibia y rociarla en tus zonas íntimas mientras haces pis y después.

No dejes de leer.

Esto es muy importante, independientemente de cuán ridículo pienses que suena. Si tratas de hacer pis sin este procedimiento, desearás haber muerto. Y si piensas que realmente vas a limpiarte después de hacer pis, estás loca, completamente loca, y ya no queremos seguir siendo tus amigas.

Asegúrate de llevarte la botella perineal a tu casa cuando sales del hospital. La necesitarás durante al menos una semana. Tal vez más.

Además, debes deshacerte de todos los preconceptos que tienes acerca de hacer pis en la ducha; no es una mala idea, al menos la primera vez que orinas. Y mientras lo haces, debes continuar y tirar por la borda todos los demás preconceptos acerca de las personas que hacen las cosas de manera diferente porque, mi pichoncita, estás a punto de aprender la lección según la cual si funciona y nadie se ha muerto, está bien.

Un día después del nacimiento del bebé

Ahora ha pasado algo de tiempo. Todavía sientes dolor y quieres que se detenga. Para entonces, probablemente hayan dejado de administrarte los medicamentos y eso no te pone contenta.

Te entendemos.

Un baño de asiento podría ayudarte. Te metes en la bañera con algunas pulgadas del agua más caliente que puedas soportar. Si te suena tentador, hazlo. Otra sugerencia: Sumerge una toalla en agua de hamamelis y colócala, duela lo que duela. Por cuestiones estéticas, te recomendamos que utilices una toalla de color oscuro y tal vez económica, que no te importe tirar luego. Pero es tu decisión.

También hemos escuchado que mantener la toalla sumergida en agua de hamamelis en la heladera puede hacer que la experiencia sea tan placentera que linda con lo ilegal; sin embargo, no lo hemos intentado en la práctica. Una amiga nuestra sí lo hizo, y confiamos en ella, pero no nos culpes si no encuentras un Nirvana en tu toalla.

Dos días después del nacimiento del bebé

Para entonces, ya no puedes evitar el Gran Viaje al Baño el viaje durante el cual —¿cómo podemos decirlo delicadamente?— haces popó. Puedes llorar todo lo que desees, pero eventualmente, deberás enfrentar esa cámara de tortura de porcelana y probablemente quieras quitártelo de encima para que se te desacalambre el estómago. Asegúrate de estar bien hidratada. Come muchas pasas de uva, tal vez un poco de ensalada cole slaw (es el repollo crudo que te gusta). Consulta a tu médico o a la partera acerca de un ablandador de heces. Tomar un poco de jugo de ciruela seca tampoco es mala idea, y despídete de las bananas luego de dar a luz. No tiene sentido hacer las cosas más difíciles (o firmes) de lo que deben ser.

Pon en un plato unas cinco toallitas que usas para la preciosa cola de tu bebé y colócalas en el microondas durante, aproximadamente, 10 segundos. Estarán calientes y tendrán tiempo de enfriarse antes de que las necesites, pero ten cuidado. Llévalas al baño contigo. Traba la puerta y dile a tu pareja o a cualquier otra buena persona que esté cuidado a tu bebé que estás ocupada y que no se te puede molestar durante un rato. (Si aún estás en el hospital y no puedes convencer a las enfermeras de que calienten tus toallas en el microondas, simplemente colócalas debajo de agua muy caliente antes de comenzar).

Ahora, este es un dato en el que debes tener fe. (Recuerda que nunca te hemos mentido acerca de nada y no vamos a comenzar ahora). No te vas a desgarrar cuando vayas al baño. No te vas a arrancar los puntos, si es que tienes. No vas a jalar hasta abrir un enorme y abismal agujero en tu cuerpo y desangrarte hasta morir en el baño. Puede que sientas algunas molestias (con lo cual queremos decir dolor), pero no morirás en el baño.

Haz lo que necesites hacer, luego toma tus toallitas calientes y sécate muy, muy suavemente. No jales ni pegues un tirón, salvo que te sientas particularmente sádica. Usa tu botella perineal cuidadosamente y luego vuelve a secar con una toallita sin usar. (Dicho sea de paso, no tires las toallitas al inodoro salvo que estés tan aburrida que necesites divertirte tapándolo por completo)

¡Lo lograste! Eres muy valiente, y estamos muy orgullosas de ti.

Tres días después del nacimiento del bebé

Para entonces, probablemente estés en casa y probablemente comiences a sentir que tal vez sobrevivirás, y puede ser que hasta comprendas cómo es esto de ser mamá alguna vez en los próximos 27 años más o menos. Ahora es un buen momento para que señalemos que si todavía te duele mucho y tu profesional de atención médica dice que vas bien, tal vez quieras preguntarle si estaría bien tomar un pequeño vaso de vino. (No estamos diciendo que tienes que embriagarte y no lo recomendamos como remedio diario. El ibuprofeno o acetaminofeno pueden ser una alternativa útil, pero puede decirse que ninguno de ellos es muy divertido).

Irás mejorando cada día

No esperamos que memorices —o siquiera creas— todo lo que te decimos, pero esperamos que, al menos, guardes este artículo y lo consultes cuando lo necesites. Y recuerda: siempre estaremos aquí para ayudarte y, francamente, estamos contentas de que no te veas como Jeniffer Aniston.

Creemos que eres aún más linda.

Un artículo de

   
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