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Tiempo para mí

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Conserva tu energía, mamá

Lamentablemente, el cansancio es parte del período posterior al nacimiento. Pero el cansancio extremo puede evitarse. Estos son algunos consejos para administrar tus niveles de energía después del nacimiento del bebé.
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El bajón

Si bien algunas madres se sienten totalmente recuperadas tan solo unos pocos días en casa tras salir del hospital, los estudios médicos demuestran que el cansancio generalmente alcanza su punto máximo dos a cuatro días después de que regresaste a casa. Muchas mujeres también experimentan un bajón entre la octava y la décima semana después del nacimiento, cuando la falta de sueño acumulada realmente empieza a causar daño. Solo el 50 por ciento de las mujeres sienten que han recuperado sus niveles de energía habituales dentro de las seis semanas posteriores al parto.

Un veinticinco por ciento más sienten que han vuelto a la normalidad después de seis meses. Esto significa que un cuarto de las madres recientes aún están sufriendo de cansancio y baja energía más de seis meses después del nacimiento. Pero también recuerda que dos tercios de los bebés entre 6 y 12 meses y un tercio de los niños pequeños tienen problemas para dormir toda la noche.

Privación del sueño

La mayoría de las madres se dan cuenta de que su principal problema es la falta de sueño. Un ciclo de sueño está compuesto por cuatro fases, que en total duran unos 90 minutos. La última fase, el sueño profundo, cuando tiene lugar la recuperación física y el sistema inmunológico trabaja al máximo, se produce, por lo general, a la noche temprano. Recién una vez que todo el ciclo de sueño está completo, el cuerpo puede entrar en la fase de movimiento ocular rápido (REM, por sus siglas en inglés), en la que soñamos y procesamos todo el estímulo mental acumulado durante el día. Si una madre se despierta durante cualquiera de las etapas de su ciclo de sueño, regresará al principio de todo cuando vuelva a quedarse dormida, y así se perderá del preciado sueño REM. Entonces, incluso si estás durmiendo la misma cantidad de horas en total dentro de un período de 24 horas, de todos modos podrías sufrir de la privación del sueño REM.

Los niveles hormonales elevados son famosos por perturbar el sueño durante el embarazo. Esto persiste durante las primeras semanas después del parto. Súmale los patrones erráticos de sueño de los recién nacidos así como los hábitos de tus hijos más grandes, y parece que no puedes escaparle a los ojos rojos, los escalofríos, las ganas de comer dulces, la irritabilidad, el aletargamiento, la dificultad para concentrarse y hasta la depresión que acompañan a la "deuda de sueño".

Afortunadamente, toma solo tres o cuatro noches seguidas de sueño ininterrumpido curar estos síntomas. Y lo más importante, el cansancio puede manejarse con prevención: acumulando reservas de energía a las que puedas recurrir en los momentos de estrés y no dejándote llegar nunca al punto de estar completamente exhausta.

Administrando tu tiempo para descansar lo suficiente

Administrando tu tiempo para que descansar sea tu prioridad principal generalmente implica una reorganización total de tu rutina normal. Debes planear esto mucho antes del parto. Crear una red de amigos y familiares a quienes puedas asignar tareas (tareas domésticas, cuidar al bebé, ir de compras/cocinar/lavar los platos después de las comidas) antes del nacimiento del bebé es el paso más importante que puedes dar. El secreto para sobrevivir el período posterior al nacimiento es delegar, delegar y delegar, y olvidarte de lo que no puedes delegar.

Dale a tu pareja una lista de las responsabilidades diarias y deja que él las haga a su ritmo y de la manera en que desee. Los bebés tienen una impresionante capacidad de adaptarse, y de expresar su descontento. En lugar de criticar, motiva al papá de tu bebé a pensar cuán feliz te hace cuando te ayuda.

No te asignes a ti misma más de dos tareas por día más allá de las necesarias para cuidar del bebé. Enfrenta cada problema de a un paso por vez. Tu autoestima crecerá con cada pequeña solución.

Mantén al menos una habitación en tu hogar ordenada y que se vea bien. Puedes ir allí cuando necesites levantar el ánimo.

Si estás a punto de caer exhausta, ¡pide ayuda! Pide a tu pareja, a tu madre o a alguien que contrates (un estudiante o una doula para el período posparto, por ejemplo) que venga parte de la noche o noche de por medio para alimentar a tu bebé con la leche materna que te has extraído, para que puedas dormir al menos seis horas seguidas. Si bien no es recomendable saltearse una alimentación nocturna cuando estás amamantando, la prioridad más urgente de una mamá exhausta es recuperarse de su privación del sueño.

Vete a dormir muy temprano. Cuando intentas recuperar el sueño perdido, es mejor irse a dormir temprano que planear irse a dormir tarde.

Tan pronto como tu bebé se quede dormido, deja todo lo que estés haciendo y toma una siesta. Por lo general, el sueño más largo del bebé es después de bañarse y comer. Aprovecha este tiempo.

Organiza tus alimentaciones nocturnas con anticipación. Si estás amamantando y tienes a tu bebé contigo en la cama o en un moisés justo al lado de tu cama, puedes amamantarlo mientras estás acostada. Simplemente prevé qué puedes necesitar en medio de la noche (un vaso de agua, un bocadillo, un pañal limpio, toallitas, bolsa de plástico para el pañal sucio). Si el bebé está en otra habitación, prepara una silla cómoda con almohadas y una manta, junto con un bocadillo y una bebida para ti. Prepara una lámpara pequeña con una bombilla de pocos vatios que puedas dejar encendida toda la noche.

No olvides continuar tomando las vitaminas que tomabas durante el embarazo y los suplementos minerales.

Durante el período posparto, la necesidad de una buena nutrición es mayor que en cualquier otro momento de tu vida. Asegúrate de tener buenos hábitos dietarios, y evita las grasas y los azúcares, pero NO HAGAS DIETA los primeros tres o cuatro meses después del nacimiento de tu hijo. En esta etapa, el cuerpo necesita carbohidratos por toda clase de razones hormonales y metabólicas. Una dieta estricta dentro de los primeros tres meses después del nacimiento de tu hijo te provocará cansancio y no podrás sostenerla.

Intenta caminar al aire libre una hora por día; esto tiene un efecto maravilloso en tus niveles de energía.

La recreación es casi tan importante como el descanso: programa, al menos , una actividad divertida cada día. Planifica con anticipación al menos tres ocasiones por mes en las que puedas salir sola con tu pareja o una amiga. Trata de organizar actividades con amigas que también tengan bebés pequeños, para poder turnarse para vigilar a los niños.

Si tu cansancio persiste luego de haber tomado todas las medidas mencionadas más arriba, consulta a tu médico acerca de una posible anemia, nivel deficiente de potasio o mal funcionamiento de la tiroides.

Sylvia Brown escribió The Post-Pregnancy Handbook: The Only Book that Tells What the First Year After Childbirth is Really All About — Physically, Emotionally, Sexually, en respuesta a su propia frustración ante la falta de información integral para madres durante las primeras semanas y meses después del nacimiento del bebé.

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