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Tiempo para mí

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Estrésense menos, mamás

Entre el trabajo, la limpieza de la casa, la cena, el uso compartido del coche y llevar a los niños a todas esas actividades, éstos son algunos consejos para que puedas organizarte, reducir el estrés y no enloquecer.
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Hacer que la vida sea más fácil

¿Conoces la tapa del libro de Amelia Bedelia en la que ella está corriendo (y sonriendo) con sus mejillas perfectamente rosadas, un pastel recién horneado en las manos, delantal y zapatos puestos, e incluso un hermoso sombrero en la cabeza? Parece que tiene todo bajo control en el medio de lo que se supone que es un momento de caos. La verdad es que muchos días me siento como Amelia. Sin embargo, estoy sudando, mi cabello es todo un alboroto, no tengo maquillaje, estoy descalza y llevo un tazón de cereal Raisin Bran arriba de la cabeza para que mis perros no lo agarren. Algunas veces me pregunto si el tipo de mujer que Amelia Bedelia representa realmente existe. No importa, si existe, no quiero saberlo.

Afortunadamente existen muchos productos y hábitos que simplifican la vida de una mamá ocupada y, por lo menos, nos hacen sentir que tenemos todo bajo control. Aquí van algunos consejos para ayudar a las mamás ocupadas a reducir el estrés:

Consejo para reducir el estrés n.° 1: Consigue un bluetooth

Unos auriculares de bluetooth son un producto básico muy importante. Como eres una mamá ocupada, querrás tener conversaciones con otros adultos (posiblemente hasta con televendedores), sólo para mantenerte en contacto con el mundo exterior. Siempre pensé que todas esas personas que conducían sus autos usando bluetooth parecían terriblemente tontas. No obstante, no tengo inconveniente en admitir que ellas descubrieron un secreto para sobrevivir a la locura antes que yo. Pueden hacer lo que sea que estén haciendo (en este caso, conducir) y hablar por teléfono al mismo tiempo. Eso es algo maravilloso. El teléfono con auriculares te permite hablar mientras cocinas, limpias, cambias pañales, preparas mamaderas, lo que se te ocurra. Tu cuello te lo agradecerá; confía en mí. Invierte en unos auriculares para tu teléfono actual o consigue un teléfono con auriculares, todo junto, si tu teléfono actual no admite auriculares.

Consejo para reducir el estrés n.° 2: Chocolate

Si alguna vez te sientes culpable por consumir esta delicia divina que puede mejorar incluso el peor de los estados de ánimo, ten en cuenta esto: El chocolate realmente es un vegetal. Es cierto, amigos. Piénsalo de esta forma: El chocolate deriva de los granos de cacao y granos son iguales a vegetal, ¿correcto? El azúcar se obtiene de la caña de azúcar o de las remolachas azucareras, ambas son plantas dentro de la familia de vegetales. Por lo tanto, el chocolate es un vegetal (además, las barras de chocolate contienen leche, que es buena para tus huesos). ¿Hace falta que diga algo más?

Consejo para reducir el estrés n.° 3: Píntalo y vuélvelo hermoso.

La terapia del color probablemente se practicó por primera vez en el Antiguo Egipto, donde alumbraban a las personas que buscaban curación con la luz del sol que pasaba a través de gemas de colores. Actualmente esta terapia se utiliza en muchos de los mejores centros de belleza del país como una forma de aliviar el cansancio mental y ayudar en la meditación. Se ha comprobado que los tonos de azul fomentan la relajación y tranquilidad, y estimulan la paciencia y los pensamientos tranquilizantes. Si funciona con la decoración de las habitaciones vecinas, ¿por qué no pintar tu área de trabajo principal con un tono de azul? Si el azul simplemente no funciona, ten en cuenta que los verdes y morados también son colores que transmiten calma. Los rojos, amarillos y anaranjados, sin embargo, son estimulantes. Intenta evitar estos colores en aquellas áreas donde pasas mucho tiempo. Como estoy segura que ya sabes, ni las mamás ni sus hijos necesitan estar más estimulados de lo que ya están a las 5:30 p. m.

Consejo para reducir el estrés n.° 4: Compra 14.000 cosas que te hagan feliz, por Barbara Ann Kipfer

Me encanta este libro. Es imposible no encontrar algo en casi todas las páginas de este libro que nos trae a la memoria un recuerdo entrañable o divertido y nos hace sonreír incluso en nuestro peor momento. De hecho resalté (hace mucho tiempo atrás cuando tenía tiempo libre) mis partes preferidas para poder encontrarlas rápidamente. Algunas partes preferidas personales: The Electric Company (programa televisivo), los pastelillos de embudo y los esquís cortos. A propósito, ¿qué sucedió con The Electric Company? O con 3-2-1 Contact para tal caso.

Consejo para reducir el estrés n.° 5: Visita de 30 días del gastrónomo

¿Estás tan cansada como yo de lo que ahora llamo el "pánico de las 4 de la tarde"? Aquí es cuando te detienes a pensar generalmente en voz alta: "Está bien, ¿qué vamos a cenar esta noche?" (Además, frecuentemente nos hacemos esta pregunta en el mismo momento que nuestro marido llama y nos formula la misma pregunta). Hasta hace poco, cinco de cada siete noches por semana esa pregunta se respondía en mi casa con la palabra "cereal" o "panqueques". Ya no más. Pero no porque me haya convertido de repente en una cocinera dedicada. Descubrí un fabuloso sitio: Gastrónomo de 30 días. Su sitio te permite descargar y probar durante 30 días, y luego pedir, un libro de cocina que te posibilitará cocinar 30 cenas en una "tarde tranquila de domingo" (como si semejante día todavía existiese). Puede modificarse, por supuesto. Cocina las comidas suficientes para dos semanas si eso es todo lo que necesitas. Simplemente me complace tanto poder decir: "Esta noche, cenaremos pollo a la cacerola. (Aunque mi hijo de cuatro años frecuentemente responde: "¿No podemos comer sólo panqueques?")

Consejo para reducir el estrés n.° 6: Consigue un buen quiropráctico.

¿Cuál es la queja física más común de las mamás? Dolor lumbar. En un estudio de dos años que finalizó en 1990 y fue realizado por el Consejo de Investigación Médica de Gran Bretaña, se descubrió que el tratamiento quiropráctico era más efectivo para el dolor lumbar que la atención ambulatoria hospitalaria. Ahora me doy cuenta de que la imagen que muchos de nosotros tiene cuando piensa en un tratamiento quiropráctico es la de Madonna acostada en una cama con el cuello relajado, como en el documental Truth or Dare de su gira Blind Ambition; pero me convertí en una fiel creyente de esta forma alternativa de medicina.

No creo que cure enfermedades todavía, pero para ayudar a aliviar mi eterno dolor de espalda y cuello, creo que es un regalo del cielo. Según la Dra.. Jennifer Wise, directora de Synergy Institute en Naperville, Illinois, "De acuerdo con mi experiencia, integrar las artes de la quiropráctica y la fisioterapia en un solo conjunto beneficia al paciente y le permite lograr una curación más rápida y completa. Como quiropráctica, trabajo para alinear la estructura esquelética del paciente, mientras nuestro fisioterapeuta interno trabaja con los tejidos blandos del paciente para acelerar el proceso de curación. Es importante entrenar los tejidos blandos para que tengan memoria y resistencia y de esta forma la corrección postural dure más tiempo".

Consejo para reducir el estrés n.° 7: Mantén un presupuesto bajo.

Todas las mamás sabemos que, si tuviésemos la oportunidad, podríamos llenar un talego de gran tamaño de L.L.Bean con los artículos necesarios para un día fuera de casa con nuestros hijos. La clave para no hacer eso (una vez que realmente hayas superado la etapa "Tengo que llevar todo lo que hay en la casa conmigo") es asegurarse de que la cartera no sea lo suficientemente grande para transportar más que las necesidades básicas. Yo me aseguro de que la mía solamente tenga capacidad para una billetera, un teléfono celular, un gel antibacterial y una barra de SNICKERS. Lo mismo sucede con las billeteras; si compras una grande, de alguna manera tendrás treinta tarjetas de crédito (o una variedad de tarjetas de Starbucks Compra 10, Llévate 1 gratis, y otras similares) y el pobre artículo estará a punto de explotar en cualquier momento. Busca una billetera que solamente tenga lugar para tu licencia de conducir, una o dos tarjetas de crédito y un poco de efectivo.

Consejo para reducir el estrés n.° 8: Exige tu momento de tranquilidad.

Joseph Campbell dijo: "Debes tener una hora del día especial en la que te desconectes del periódico matutino, un lugar donde sólo puedas experimentar y dejar surgir lo que realmente eres y lo que podrías llegar a ser". Este momento del día se ha convertido en algo más importante en mi rutina diaria que ducharme (y muchos días, créanme, cambio uno por el otro). La vida es un viaje. Frecuentemente nos sentimos perdidas y que el mapa se extravió en algún lugar debajo de una gran pila de juguetes. ¿Quiénes somos? ¿Para qué estamos aquí? ¿Qué haremos con nuestras vidas cuando nuestros hijos definitivamente se vayan de casa algún día?

Es inapreciable lo que significa pasar un momento tranquilo y espiritual todas las mañanas o tardes. Puede mantenerte centrada y enfocada, y recordarte que hay algo mucho más grande que tu trabajo en la vida. Ese dato me permite despegarme de mi necesidad de controlar todo (al menos por un momento). Tres libros fabulosos para que emprendas tu viaje:

Wisdom of the Ages: 60 Days to Enlightenment de Wayne W. Dyer, The Power of Now: A Guide to Spiritual Enlightenment de Eckhart Tolle, y One Day My Soul Just Opened Up de Iyanla Vanzant.

Consejo para reducir el estrés n.° 9: Consíguete un teléfono celular.

Si a esta altura no tienes un teléfono celular, por cualquier motivo, te suplico que compres uno esta misma tarde. Todas las mujeres deben tener uno por motivos de seguridad. Por cierto no estoy alentando a nadie a tener conversaciones mientras conduce; sin embargo, personalmente me siento muy desnuda si camino media cuadra y me doy cuenta de que me olvidé mi teléfono. Mientras estamos por ahí, es reconfortante saber que nos pueden contactar en cualquier momento si uno de nuestros hijos nos necesita.

Desafortunadamente, todavía no se ha inventado un aparato generador de introspección que cambie la vida de las mamás ocupadas. Imagino este aparato como un robot del tipo que hace de todo, desde limpiar hasta cocinar y vestir los chicos para ir a la escuela. Algún día, quizá. Por ahora, me quedo con las expectativas bajas y una barra de HERSHEY'S.

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