Los papás de hoy se muestran mucho más interesados que antes en todo lo que hace a la atención de su guagua. Cambian pañales, lo bañan, preparan la comida. Sin embargo, aún existen unos pocos miedos que, a algunos padres, les cuesta vencer.
A veces el temor de expresar sus inseguridades hace que den un paso a un costado y se queden con las ganas de tener mayor contacto con su guagua recién nacido. Este es el caso, por ejemplo, a la hora de cargar a la guagua. Tal vez tú también secretamente tengas miedo: pero que seas un papá musculoso, alto, grandote y que tu guagua apenas ronde los 3 kilos, no significa que el pequeño corre peligro en tus brazos, al contrario.
Puede ser que lo tomes con alguna torpeza al principio, pero luego de unas pocas veces más, te habrás convertido en un experto. Lo importante es tener mucho cuidado de que la cabecita de tu bebe no quede suspendida en el aire, sencillamente porque no tiene la fuerza necesaria en los músculos del cuello para poder sostenerse sin tu ayuda. Y eso es todo el secreto. El resto lo dirá la misma guagua, que dejará que te enteres cómo te estás portando cada vez que se sienta molesto o contento con algo de lo que haces.
Las guaguas recién nacidas necesitan alimentarse varias veces por día, usualmente cada tres horas. Lo mismo les pasa con el "alimento" que implica el contacto con el cuerpo de su mamá y su papá. Sentir el calor, la textura de la piel, los latidos del corazón, la voz que ha estado escuchando desde la panza de su mamá, lo ayudará a sentirse más seguro y tranquilo en este mundo nuevo. Es muy bueno para tu guagua, y también para que la mamá se sienta cómoda sabiendo que no es la única en esta tarea, sentir que tanto mamá como papá están allí presentes por igual, dispuestos a darle calor y cariño.