Es probable que a esta altura tu guagua ya quiera comer solito y rechace todos tus intentos por mantener el control -y la limpieza- dándole de comer en la boca.
Seguramente tu guagua examinará cada uno de los ingredientes de su comida y se ensuciará de los pies a la cabeza mientras coma. Esto se debe a que las guaguas y los niños tienen habilidades limitadas con los cubiertos y su coordinación no está aún del todo calibrada.
Otro clásico en algunas guaguas, especialmente los más activos, es su dificultad para quedarse quietos en la mesa por mucho tiempo. Así, es bastante frecuente que se levanten de la mesa, jueguen un rato, y vuelvan luego a picotear otro poco. También es bastante normal ver a sus madres perseguirlos con la cuchara por toda la casa.
Si bien es una tarea difícil, es importante explicar a tu guagua, de a poquito y con paciencia, que la comida no debe tirarse al suelo. También es recomendable que se acostumbre a compartir en la mesa con los padres, y que aprenda que hay un tiempo para comer y otro para jugar.
Por otra parte, como dicen las abuelas, los niños que vean comer a sus padres correctamente son los que probablemente aprendan a comportarse adecuadamente en la mesa.
Viviana Soula, Médica de Familia, Mat. Nac. 87666