Evaluando el presupuesto familiar
Aunque todavía faltan meses para tener a tu hijo en brazos y su llegada te parezca un futuro lejano, el embarazo es el momento más indicado para comenzar a planificar cómo será la economía familiar tras la llegada del bebé. Un excelente primer paso es tener bien claro dónde estás parada. Para eso es imprescindible evaluar el presupuesto familiar.
¿Por dónde empezar?
Pues por lo general: primero, tenés que tener bien en claro cuáles son los ingresos fijos con que cuentan todos los meses. En segundo lugar, arma un listado completo y claro de cuánto dinero se destina a alimentos, cuánto a salud, cuánto a servicios, cuánto a mantener el auto, cuánto a ropa y cuánto a alquiler y gastos de la casa (puedes tomar los últimos dos meses como referencia).
Ahora llegó el momento de hacer cuentas: calcula qué porcentaje de los ingresos representa cada uno de esos grandes rubros de gastos. Llegado este punto vas a notar que con todos esos gastos no llegas a cubrir el 100% de los ingresos. Y eso nos lleva a algo fundamental pero que pocas veces tenemos en cuenta: los gastos ocasionales. El porcentaje que sobró después de esa contabilidad minuciosa es el dinero que se va en pequeños gastos, compras de último momento, o también en los gustos que nos damos de tanto en tanto y a los que no solemos dar importancia. Cabe la posibilidad también de que lo puedas ahorrar para futuras eventualidades.
Pensar en las finanzas
Otro aspecto importante del presupuesto es cómo se maneja financieramente: ¿qué cosas pagas en efectivo? ¿Cuáles son tus medios financieros (tarjeta de crédito)? Diferenciar estas formas de pago te permitirá ver claramente ventajas y desventajas, de acuerdo a cuál sea el rubro en que lo uses: por ejemplo, ciertos servicios resultan más económicos si son abonados con débito a una tarjeta (algunos tienen descuentos y planes más cómodos), por su fecha de vencimiento en otros casos no resulta conveniente agendar ciertos pagos automáticamente pero sí abonar en efectivo, etc.
Autoevaluación del presupuesto
La evaluación del presupuesto también implica un ejercicio de sinceridad: pregúntate si ahorran cada mes, cuánto, y también si podrían ahorrar más. Para esto es que te sirve haber notado los pequeños gastos invisibles: nadie dice que no puedas darte gustitos, que no vayan a comer a restaurantes ni nada por el estilo, pero es posible que entre algunos de esos gastos haya algunos superfluos o mal realizados.
Si haces de este ejercicio un hábito durante el embarazo cuando nazca tu bebe te resultará mucho más sencillo acomodar la economía familiar a las nuevas necesidades y exigencias que se vayan planteando.