El momento de amamantarlo es ideal para que establezcan una fuerte relación a través de caricias y miradas. Hay que tener en cuenta que el amamantamiento estimula todos sus sentidos además de la vista, es decir, el gusto, el tacto y el olfato y ayuda así a su crecimiento sano. El sonido de tu voz, cantando o hablando, es un bálsamo para tu bebé, será fascinante y lo hará sentir más seguro.
Pero… un tema difícil de manejar al principio es que tu bebé no para de llorar. Te agota y te desconcierta, y es un trastorno si sumamos tu cansancio y las largas horas sin dormir. A no desesperar! Hay que tener en cuenta que el llanto es el primer gesto de comunicación de un bebé. Expresa con llanto y gritos que tiene hambre, que necesita un cambio de pañales, que tiene frío o está incómodo, que necesita mimos o atención. Es cierto, parece que estás 24 horas haciendo todo sólo para que deje de llorar. Pero existe un truco para relajarlo: arroparlo en una frazadita suave le recordará la sensación de seguridad y comodidad que tenía en tu panza.
Las deposiciones al principio serán probablemente oscuras. Luego la consistencia y color dependerán de su alimentación. Si lo amamantás, tendrán un color amarillento y serán más blandas. Si le das algún tipo de fórmula, es probable que sean más marrones y duras.
En las primeras semanas te puede llamar la atención el color de la piel de tu bebé. Se trata de la ictericia, es decir, la coloración amarillenta de la piel y mucosas por un aumento de la bilirrubina en los tejidos y es común en bebés que son amamantados. Si te preocupa su color porque es demasiado amarillo, no dejes de consultarlo con tu médico.
Además, la piel de los bebés muchas veces se escama, sobre todo en las manos y los pies. En realidad, es algo natural, no debés frotarla para sacársela, de a poco se le formará una nueva capa definitiva. Si notás que sangra o tiene grietas profundas, sí deberías consultar con un especialista.
Con el tema de los ruidos, al principio se va a asustar cuando suene el teléfono, un perro ladre o se caiga algo de la mesa. Pero se acostumbran rápido, no te preocupes si hay mucho ruido, en breve nada va a interrumpir su sueño. Es muy positivo que, de a poco, se acostumbren al ritmo normal de vida de su nueva familia.