Los vegetales ideales para comenzar son zanahoria, papa, batata, zapallo y calabaza. Deben ser frescos y estar bien lavados, y es recomendable comenzar con una sola verdura durante las primeras dos semanas y luego ir agregándole otras. Darle a probar de a uno los ingredientes te permitirá descubrir si algún alimento le provoca alergia a tu bebé, y le facilitará a él familiarizarse con el gusto de cada vegetal.
Pelá y lavá bien el vegetal elegido y cortalo en trozos pequeños. Podés poner los trozos en una olla y cubrirlos de agua hirviendo o cocinarlos al vapor, en un colador o vaporera, siempre durante alrededor de 15 minutos, o hasta que estén tiernos. Tené en cuenta que cocidos al vapor, los vegetales conservan más sus propiedades y su sabor y color. Luego batí o aplastá los vegetales con un poco de líquido de cocción hasta obtener un puré homogéneo. Ofrécelo tibio a tu bebé, en el plato o recipiente que sea de su agrado.
Si preparaste una buena cantidad, podés congelar el resto en recipientes con tapa previamente esterilizados en agua hirviendo. La mayoría de los vegetales se pueden conservar de 4 a 6 meses. Es recomendable rotular los envases, señalando el tipo de contenido y la fecha.