Los primeros alimentos: purés y papillas
Cuando empieces a ofrecerle alimentos sólidos a tu bebé estarás sentando las bases de lo que será su cultura alimentaria para el resto de su vida. Los hábitos que ahora empezarán a formarse no tienen que ver sólo con el crecimiento. Comer es probar cosas nuevas, enfrentar desafíos desconocidos, resolver situaciones que antes no había tenido que enfrentar, y sobreponerse a la frustración. Puede resultarte gracioso ver cómo tu bebé intenta llegar a la boca con un pedazo de fruta, y una y otra vez se pega con su mano en la mejilla, pero él puede terminar molestándose. Está aprendiendo a valerse por sí mismo, un desafío fascinante.
En esta primera etapa le ofrecerás a tu bebé los alimentos en forma de papilla o puré líquido (con la consistencia del yogurt), hasta que se acostumbre a tragarlo. Una vez que aprenda a tragar estas pastas podrás ofrecerle otros alimentos que requieran que mastique, pero de a un paso por vez. Es muy importante que los ingredientes estén triturados para lograr un puré homogéneo y fino. Podés lograrlo fácilmente con una licuadora o trituradora de alimentos, pero algunos purés, como el de batata y calabaza, quedan pegajosos si los pasas por la procesadora, por lo que es recomendable prepararlos a mano con un tenedor sobre un colador.