Es muy recomendable que en tu primera consulta con el médico hables con él sobre tus condiciones laborales y si debés tomar alguna precaución en especial. Pero no te preocupes, si el embarazo es normal, ¡tu bebé y vos pueden ir a trabajar sin problemas!
Resulta normal contar la buena noticia en tu lugar de trabajo y a tus compañeros, pero es recomendable comunicárselo a tu jefe/a o supervisor de una forma más formal, informando tu nuevo estado, la fecha probable de parto y entregándole un certificado médico confirmando todo.
Trabajar te brinda beneficios como mantenerte en forma físicamente y mantener tu cabeza ocupada no sólo en el embarazo. Sin embargo, es importante que durante este periodo te tomes las cosas con más calma. Es probable que durante los primeros meses sientas náuseas y esto también te puede ocurrir en tu lugar de trabajo. En los meses posteriores posiblemente te sientas más cansada. Por eso, es bueno que recuerdes que el embarazo es una etapa para disfrutar. No te exijas más de lo que podés hacer y aceptá la ayuda de tus compañeros.
Recordá tomar pequeños descansos, beber muchos líquidos, comer algo saludable cada 4 horas y usar ropa y zapatos cómodos para pasar las horas de trabajo lo mejor posible.
Si tu trabajo representa algún riesgo para la seguridad de tu embarazo, no dudes en hablar con tu jefe/a para que te asigne otras tareas. Tu eficacia y productividad será mayor si vos te sentís tranquila y protegida.
Finalmente, es conveniente que pidas licencia en tu trabajo 15 días antes de la fecha de parto. Si bien las licencias no suelen ser muy largas y seguramente prefieras reservarla para los primeros días con tu bebé, esto no es muy aconsejable ya que es mejor llegar lo más tranquila y relajada posible al gran día.