Empezar a pensar el nombre del bebé es una de las actividades favoritas de los futuros padres. Charlar del tema, jugar con las variantes, es una forma de ratificar la alegría del momento que están viviendo y de soñar con el hijo.
Si bien hay parejas que rápidamente y sin complicaciones eligen un nombre, en muchos casos el peso de la decisión a tomar provoca dudas y temores. Al fin y al cabo, el nombre es lo que primero identificará a un bebé, y lo acompañará toda su vida.
Es lógico que vos también te sientas indecisa. Hay tantas opciones: ¿Un nombre o dos? ¿Un nombre con un claro significado o sin? ¿Un nombre común o un nombre original? ¿Apego a la tradición familiar o ruptura?
Otra duda que te puede asaltar es entre elegir el nombre antes del nacimiento o esperar a verlo. Algunas parejas consideran que ver al bebé les resultará inspirador, mientras que otras prefieren elegirlo de antemano y poder así llamarlo por su nombre mientras está en la panza.
Las charlas y discusiones pueden volverse un poco más complicadas si también opinan los familiares. Ya sea por algún deseo poco disimulado de que le pongas el nombre de esa abuela que ya no está, o sencillamente por sus reacciones ante tus favoritos: "¿Malena? Pero ese no es un nombre, querida, en todo caso, ¡María Helena!"
Ya sea tradicional u original, lo importante es que vos y tu pareja estén contentos con la elección. Los amigos y familiares pueden opinar y sugerir, pero la decisión final es de ustedes. Y no es una elección para hacer a la ligera: posiblemente sea una de las decisiones más importantes que tomen para su bebé.