Eligiendo la silla para comer
A partir de los 6 meses tu bebé ya puede comenzar a comer alimentos más sólidos y vas a comenzar nuevas rutinas. Las primeras veces te va a resultar más fácil sostenerlo en tu falda frente a la mesa ya que sólo comerá unas pocas cucharadas. Sin embargo, cuando los sólidos van ganando terreno y tu bebé ya se sienta con mayor firmeza necesitarás incorporar una sillita de comer que hará la tarea más cómoda para ambos.
El primer aspecto para tener en cuenta al comprar una sillita es verificar los elementos de seguridad que le brinda a tu bebé. Es necesario que tenga un cinturón de por lo menos tres puntos, que lo sujete no solo de la cintura sino también entre las piernas, para así evitar que se deslice por debajo de la silla, uno de los accidentes más frecuentes en las sillas altas. Otro elemento importante es su estabilidad, para evitar que se caiga si el bebé se mueve mucho o alguien accidentalmente tropieza con ella. En este caso son recomendables generalmente las que tienen una base mayor al tamaño del asiento.
Hay muchos modelos en el mercado que te ofrecen distintas comodidades, accesorios accesorios y una gran variedad de precios. Antes de comprarla es importante que tengas en cuenta el espacio que tenés en tu casa y el uso que le pensás dar: si tenés donde ubicarla permanentemente, si necesitás rueditas, etc. También es recomendable que pienses en el estilo de tu hogar, ya que la sillita formará parte de él y sería bueno que se adapte armoniosamente.
Es posible que cuando salgas a ver sillitas te sientas tentada a comprar el último modelo o aquél que cuenta con la mayor cantidad de accesorios. Si bien esto puede ser una buena idea, también es posible que la mayoría de los accesorios te resulten luego innecesarios porque no se adaptan a tus necesidades y a las de tu bebé en particular.