¿Cómo controlar los cambios de ánimo?
Habrá momentos en que te sientas desbordada, que sientas que las cosas empiezan a irse de control y probablemente creas que no podés hacer nada al respecto. Se trata de sensaciones completamente normales y habituales que, por eso mismo, cuentan con una gran ventaja: hay soluciones posibles.
Mimate
En primer lugar, hacete a la idea de que te hará bien pensar en vos misma: mimarte puede ayudarte a recuperar la tranquilidad al comprender, por ejemplo, que no es realmente necesario cumplir con una extensa lista de tareas pendientes antes del nacimiento de tu bebé. Algunas cosas sí pueden ser dejadas para más adelante, en especial si el precio de cumplir con ciertas metas es quedar extenuada y angustiada.
Rodeate de afectos
En estos meses tan especiales, además, recordá uno de los grandes placeres de la vida: las charlas y los momentos compartidos con tus amigas y amigos. Estar en contacto cercano con ellos te permitirá reencontrarte con vos como te conocés, y también empezar a reconocerte en este cambio que comienza, además de ser divertido y darte la posibilidad de compartir experiencias con los que ya hayan pasado por su primera maternidad y paternidad.
Expresate
Recordá que, así como sos vos la que siente al bebé crecer cada día dentro tuyo, sos vos también la única que sabe exactamente cómo te sentís. Quizás el malhumor te lleve a un estado de ofuscación tal que esperás que tu pareja note absolutamente todo por su cuenta, o que sea capaz de leer señales que, en realidad, sólo vos conocés. Una excelente manera de fortalecer tu relación con él es compartir con él lo que sentís, a medida que vas atravesando esos momentos tan únicos: así, el apoyo mutuo será constante, y les permitirá avanzar unidos por estos meses de espera y descubrimientos.
Cuidate
Es muy importante que reconozcas con claridad qué cosas generan stress en tu vida cotidiana, de manera que puedas abordarlas para modificarlas, o bien para suspenderlas. Ayudate también prestando atención a tu cuerpo y las cosas que te hacen bien: descansá todo lo que sientas necesario, hacé ejercicio (en caso de que no tengas la costumbre, podés probar con yoga para embarazadas, meditación o técnicas de relajación), relajate con unos masajes, alimentate correctamente.