Técnicas de Relajación y Respiración
Existen también ejercicios de relajación que contribuyen a aliviar el dolor. Te recomendamos practicarlos con anterioridad al momento del parto para que vayas conociendo tu cuerpo y asimilando estas técnicas que te serán muy útiles.
Relajación
El trabajo de parto no es igual para todas las mujeres y puede ser muy estresante. Quizás sientas mucho dolor en cada contracción, te pongas de mal humor o tengas actitudes que desconocías en vos impidiéndote tener un parto más placentero y menos difícil para tu bebé. Para que no te sientas tan estresada es muy importante que llegues preparada al parto y practiques ejercicios de relajación y respiración que te permitirán disminuir la sensación de dolor.
Muchos especialistas recomiendan practicar yoga, incluso existen clases especiales para embarazadas, donde te enseñan a manejar la respiración, la relajación y a trabajar la musculatura implicada en el parto. Podrás practicar la respiración abdominal procurando relajarte y tomando conciencia de cada movimiento respiratorio. El estar concentrada en el modo de respirar te permitirá dejar la mente en blanco y relajarte en profundidad. Además, se trabaja la tonificación de los músculos de la pelvis y los muslos y se realizan técnicas que te permiten conectarte con tu cuerpo y con tu interior.
La respiración
La manera en que respires cuando estés dando a luz es fundamental. Una respiración correcta te ayudará a estar más relajada y a acompañar los movimientos de tensión- relajación adecuadamente.
Te sugerimos algunos ejercicios de respiración que te ayudarán mucho:
Para aliviar las contracciones más fuertes en la etapa de dilatación:
Practicá la respiración abdominal o del diafragma, que consiste en tomar aire por la nariz lentamente, llenar los pulmones mientras notás que se hincha tu panza (abdomen). Luego, lentamente, expulsá el aire por la boca contrayendo suavemente los músculos del abdomen. Tratá de practicar los diferentes tipos de respiración antes de dar a luz. Lo ideal es hacer más larga cada respiración, por ejemplo inhalar por la nariz durante 4 segundos y exhalar por la boca en siete u ocho segundos. Al principio, te costará y tu respiración será más rápida pero con práctica, verás cómo mejorarás.
Para controlar las ganas de pujar:
Practicá la respiración costal inferior o jadeo, que consiste en tomar aire y expulsarlo de manera sucesiva como jadeo o soplo. Para acompañar el pujo en el momento de expulsar a tu bebé: Realizá dos o tres inspiraciones cortas y profundas. Procurá mantener la respiración mientras apretás los músculos del abdomen. Luego, intentá relajar los músculos y exhalar el aire. No olvides atender todas las indicaciones que haga tu médico en este momento tan fundamental. Quizás te sugiera sujetarte las rodillas con las manos, elevando la cabeza y los hombros para favorecer el alumbramiento.
La respiración adecuada es fundamental en el parto porque el útero se estrecha, se contrae y si los músculos no reciben suficiente oxígeno, pueden producirse calambres y dolores más agudos. Si respirás correctamente, podrás controlar mejor las contracciones haciendo menos doloroso el proceso.