Masajes para el momento del parto
Un buen masaje también puede ser una buena forma de aliviar el dolor durante el trabajo de parto. Al mismo tiempo, le permite a tu pareja tener una participación mayor en este momento tan especial para ambos. Los masajes tendrían un mayor efecto si los pudieras hacer en una bañera con agua tibia, pero es muy poco frecuente encontrar estas comodidades en la mayoría de los centros de maternidad.
Si alguna vez te hiciste masajes, sabrás lo relajantes y placenteros que son. Pero algunas mujeres prefieren que no las toquen mucho en ese momento ¡Tendrás que descubrir qué preferís vos! Usualmente las mujeres se sienten más seguras y cómodas si alguien las toca y acaricia en el momento del parto, especialmente la pareja. Te sugerimos que lo hables con él para que sepa cómo acompañarte de la mejor manera.
Aliviando el dolor
Para aliviar los dolores que sentís, podés acariciar suavemente tu abdomen o sujetarlo cuando te duele mucho. También podés pedirle a alguien que te sobe los músculos de los hombros o te haga masajes suaves por la espalda desde del cuello hasta la cola y por las piernas. Para relajar tu rostro podés hacerte masajes desde el centro de la frente hacia cada costado. Para los dolores específicos de espalda, podés pedirle a tu pareja que te haga masajes con las manos, haciendo círculos suaves con su palma por toda la espalda.
Preparando la zona de parto
El periné es el área comprendida entre la vagina y el ano. Esta zona requiere especial atención ya que estará afectada directamente en el momento del parto. Muchas mujeres sufren desgarros en esta zona o les deben realizar una episiotomía.
Existen algunos masajes que pueden ayudarte para estimular y relajar el periné. Te sugerimos que consultes con tu médico si te recomienda hacerlos, ya que pueden no ser convenientes si tenés la zona irritada o lesionada. La idea es que puedas sentir una sensación de dilatación similar a la que experimentarás cuando el bebé comience a salir. Para estos masajes, te recomendamos usar un lubricante que no irrite. El masaje consiste en introducir tus pulgares de 2cm a 4cm dentro de la vagina y presionar para abajo hacia el recto. Tratá de mantener esa presión constante mientras movés tus dedos por los laterales de la vagina en forma de “U”. Con tres a cinco minutos estará bien y podés hacerlo día por medio.
Para complementar este masaje practicá los ejercicios de Kegel. Consisten en algunas contracciones fuertes de los músculos que contraés cuando querés orinar pero tenés que aguantar las ganas. Tratá de percibir la relajación y contracción de esta zona ya que será la que trabajará en el momento de dar a luz.