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Semana 5

Cuidado con tu salud Tu bebé ya cumplió un mes y es necesario que estés atenta a tu persona, para no caer en una situación muy común: la depresión post-parto. Muchas mujeres empiezan a sentir el cansancio acumulado, el estrés que provoca el recién llegado, la falta de horas de sueño y en general la mala alimentación. El padre seguramente volvió a trabajar hace algunas semanas pero tú sigues pendiente de las necesidades del pequeño las 24 horas. Es completamente normal y a muchas mujeres les pasa que extrañan estar embarazadas, cuando todo era tan simple, o quieren volver ya al trabajo , pero no pueden manejar la culpa. Esta situación que exige tanto al cuerpo como la cabeza de las mujeres, sumado a los grandes cambios hormonales, provocan muchas veces un estado de ánimo cambiante, de la tristeza absoluta pasan a la alegría más desbordante de un minuto al otro. Soledad, tristeza, culpa, ansiedad y pérdida de energía para realizar cualquier tarea son algunos de los síntomas de lo que podría ser una depresión post-parto, sufrida por alrededor del 10% de las mujeres. Lo importante es saber reconocer los síntomas y estar pendiente de los estados de ánimo para pedir ayuda profesional. Para que tu bebé esté bien, es fundamental que tú también lo estés, tanto anímica como físicamente, que tus comidas sean balanceadas, que descanses lo máximo posible y que dividas tareas con personas que te ayuden a despejarte un rato. Volviendo a tu bebé, es muy gratificante porque ya te reconoce y te sonríe cuando le hablas o juegas con él. Duerme mucho, pero ahora ya puedes empezar a controlar algunas cosas, por ejemplo sus horarios. Si duerme de día es bueno que lo despiertes cuando pasaron cinco o seis horas como máximo, así se acostumbra a hacerlo de noche igual que sus padres. En esta semana pueden aparecer algunas cuestiones físicas como una especie de caspa (se recomienda no lavarle la cabeza todo los días por este tema; hay que pasarle algún aceite natural para que se le quite de a poco y evitar la transpiración en su cabecita) o acné en la piel (es aconsejable que laves su carita con agua, sin ninguna crema ni jabón y el asunto estará resuelto en algunos meses). Lo más interesante de toda esta experiencia será reconocer los avances de tu bebé en materia de “vocabulario de ruidos” para expresarse, formado por gestos, balbuceos, gruñidos, grititos, etc. Al principio es de gran ayuda que elijas cosas simples, por ejemplo uh, ahá o ajó, pero no deben reemplazar por completo la conversación común. Además, puedes estimular sus oídos con música, cantando o mostrándole juguetes con sonido. Un dato a tener en cuenta: durante el primer mes de vida se debe aplicar la primera dosis de la BCG que protege a tu bebé contra la tuberculosis. Debe tener un refuerzo a los 6 años y otro a los 16.

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