Esta es una breve guía para que aprendas a reconocer y tratar una emergencia como un shock. Es importante que recuerdes, sin embargo, que como señala la frase "primeros" auxilios, se trata de una serie de procedimientos destinados a preservar la vida en situaciones de emergencia, antes de que pueda hacerse cargo un profesional de la salud. Es vital que siempre busques atención médica.
Por otra parte, esta guía no puede reemplazar un entrenamiento en Primeros Auxilios, un curso recomendable para todos los padres que quieran estar mejor preparados para asistir a sus hijos.
Síntomas
- Piel pálida, fría y transpirada, con un dejo grisáceo.
- Pulso rápido, que se debilita.
- Respiración agitada, superficial.
- Señales posteriores incluyen:
- Agitación, bostezos, suspiros.
- Sed.
- Pérdida del conocimiento.
Nota: El caso más común de shock en un niño es el sangrado severo o una quemadura grave.
Aplicación de primeros auxilios
1. Recuesta al niño boca abajo, manteniendo la cabeza más baja que el pecho.
2. Llama a una ambulancia.
3. En lo posible, corrige la causa del shock (ejemplo, detener la hemorragia)
4. Levántale las piernas (si no hay fractura), colacándolas sobre almohadas, como para que estén más altas que la altura del corazón.
5. Consuélalo constantemente. Incentívalo a hablar o responder preguntas.
6. Cúbrelo con una colcha liviana para mantenerlo abrigado y observa su ritmo respiratorio y el color de la piel.
7. Continúa monitoreando la frecuencia del pulso.
8. Estáte preparada para resucitar.